La
vacunación en perros y gatos
Vacunar a nuestro animal de compañía significa
proporcionarle un nivel de anticuerpos que le permitan defenderse ante determinadas
enfermedades infecciosas, reduciendo en la medida de lo posible la posibilidad de contraer
dichas enfermedades. El veterinario siempre actúa de forma que favorezca al máximo el
bienestar del animal y de su propietario. La vacunación anual es un procedimiento seguro
que generalmente se encuentra libre de riesgos y efectos secundarios. Sin embargo, no deja
de ser un procedimiento médico, lo cual conlleva un mínimo riesgo; en todo procedimiento
clínico se valoran las ventajas y los riesgos. Al decidir la pauta de vacunación, hay
que valorar la edad del animal, tipo de vida y posibilidad de entrar en contacto con la
enfermedad.
Las reacciones alérgicas graves tras la administración de
una vacuna son raras y responden favorablemente al tratamiento. En un pequeño porcentaje
de animales el sistema immunitario puede reaccionar contra el propio organismo,
produciendo alteraciones en la sangre, piel, articulaciones o el sistema nervioso. En los
gatos, uno de cada diez mil puede desarrollar, tras la administración de la vacuna, un
tipo de tumor denominado sarcoma postvacunal, localmente agresivo pero que no suele
extenderse al resto del organismo. En general, las reacciones postvacunales y los efectos
secundarios (dolor local, inflamación de la zona, sangrado,..) son autolimitantes.
Las vacunas recomendadas para los perros son: moquillo,
parvovirosis, adenovirus de la hepatitis canina, leptospirosis y rabia; para todos los
gatos son: panleucopenia, calicivirus, herpesvirus y leucemia. Según el tipo de vida, los
perros pueden necesitar la vacuna contra la tos de las perreras, coronavirus y/o la
borreliosis; los gatos pueden necesitar vacuna contra clamideas, peritonitis infecciosa
felina y rabia. Se recomienda una revacunación anual para las vacunas recomendadas; en
los otros tipos de vacunas depende del tipo de vida, por ejemplo, un perro que asista
frecuentemente a exposiciones o esté en un criadero puede necesitar una vacuna contra la
tos de las perreras cada seis meses.
Antes de la revacunacion anual, nuestro veterinario
realizará una completa revisión clínica y se asegurará que el estado de salud es
bueno, y comprobará si es necesario realizar algún tipo de tratamiento, por ejemplo, una
limpieza bucal. Es aconsejable realizar una desparasitación con un producto de amplio
espectro y llevar una muestra de heces para que el veterinario realice un examen
coprológico y compruebe que no hay ningún tipo de parásitos intestinales (cualquier
tipo de lombrices, giardias, coccidios, ...). La desparasitacion intestinal es conveniente
realizarla como mínimo cada seis meses, aunque en determinadas ocasiones puede ser
necesario realizarla cada tres meses.
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