Enfermedades
Hepáticas
El hígado es un órgano de gran tamaño que se
localiza en el lado derecho del abdomen, justo debajo del diafragma. Es imprescindible
para la vida ya que realiza muchas funciones, entre las cuales hay que destacar:
eliminación de productos residuales, sustancias, toxinas y medicamentos de la sangre,
metabolismo de la grasa, síntesis de azúcares de reserva, producción de bilis,
elaboración de proteínas ( albúmina, factores de coagulación, ...),etc.
El hígado posee una gran cantidad de tejido, y también
una buena capacidad de regeneración, por lo que las enfermedades hepáticas en ocasiones
son difíciles de detectar, ya que hasta que no se ha destruido una gran cantidad de
tejido no se observan síntomas. Por eso hay que diferenciar entre enfermedad hepática (
algo está dañando el hígado) e insuficiencia hepática (el hígado no tiene suficiente
tejido sano para realizar de forma eficaz todas sus funciones); en ocasiones enfermedad e
insuficiencia hepática irán juntas y en otras no.
Los síntomas de una enfermedad hepática varían según la
causa, localización, extensión y gravedad del proceso; se pueden observar hemorragias,
debilidad, adelgazamiento, heces oscuras y a menudo diarreicas, vómitos, anorexia,
comportamiento anormal, anemia, ictericia, etc. Algunos de los síntomas son comunes a
otras enfermedades, por lo que sólo el veterinario, mediante la exploración del animal y
la realización de unos análisis, podrá determinar si se trata de una enfermedad
hepática.
Para conocer el tipo de enfermedad hepática y su gravedad
puede ser necesario uno o varios análisis de sangre (hemograma, proteínas,
determinación de enzimas hepáticos, serologías de determinadas enfermedades, .. ) y en
ocasiones de orina. La radiografía y ecografía nos permiten determinar la posición,
tamaño y estructura interna del hígado, así como la presencia de estructuras anormales.
Otras veces, las pruebas más indicadas pueden ser un una citología o una biopsia
hepática. La muestra obtenida nos permitirá valorar el estado del tejido hepático.
Algunas patologías hepáticas precisan un tratamiento
quirúrgico; otras precisan sólo tratamiento médico. Según el tipo de tratamiento
médico, puede ser necesario hospitalizar al animal un determinado tiempo y después
seguirlo en casa, siempre bajo control veterinario. El veterinario le aconsejará siempre
lo mas conveniente en función del tipo de enfermedad y gravedad de la misma. En general
la mayoría requieren reposo, tratamientos largos y sobre todo, unas recomendaciones
dietéticas muy concretas
Es posible curar algunos tipos de enfermedades hepáticas;
otras, por su naturaleza, sólo se detectan cuando el daño ya está hecho y sólo es
posible controlarlas, mejorar el estado general del animal lo máximo posible y retrasar
la evolución del proceso. Cuando una enfermedad hepática dura mucho tiempo, con o sin
manifestaciones clínicas, el tejido hepático sano es sustituido por tejido fibroso,
incapaz de realizar las fuciones normales. Este proceso es irreversible, y se denomina
cirrosis hepática.
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